domingo, 17 de agosto de 2008

Cuando Amor conoció a Soledad

Amor era un tipo de lo más normal. Estudiaba en la universidad, tenía amigos y amigas, y practicaba deportes. Comía con la boca cerrada, nunca interrumpía en una conversación y siempre llegaba puntualmente a sus citas y miraba a los ojos cuando conversaba. Saludaba con la mano derecha, un fuerte y claro "Buenos días", de acuerdo a la ocasión, y compartía con sus 2 hermanas, como cualquier otra persona en el mundo, pero estaba solo.

Estaba solo en este mundo. Es cierto, tenía amigos, amigas... pero él quería algo mas que amistad. Algo lo hacía sentirse vacío.

Una tarde, en la mitad de una clase, sintió la puerta de la sala abrirse. Usualmente no le daba importancia a eso, pues siempre había alguien que llegaba tarde, sin embargo esta vez sintió la necesidad de mirar hacia atrás, sin saber; hasta ese entonces; por qué.

Mientras la puerta se abría, vio una silueta que se dibujaba y que caminaba casi en cámara lenta, hacia dentro. Amor sintió un escalofrío que lo recorrió de pies a cabeza, un rubor que se apoderó de su rostro, y se quedó petrificado, mirando hacia adelante.
Al cabo de unos minutos, que se sintieron como sólo un par de segundos, la silla a su lado se movió deposición, se sentó una chiquilla muy guapa, escalofriatemente parecida a la silueta que acababa de ingresar, y se le quedó mirándolo.

- ¿En qué van? - le preguntó la joven a Amor.
- Acá... eso de los tiempos cúbicos - dijo Amor, mientras apuntaba el cuaderno y dirigía su mirada a los ojos de ella.
- Gracias - contestó, mientras extendia su mano derecha.
- Me llamo Soledad... ¿y tú? - preguntó
- Amor - contestó, algo tembloroso.

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continuará

lunes, 7 de abril de 2008

Un chiste científico

METODOS PARA CAZAR UN LEON

EL METODO DE LA GEOMETRIA DE INVERSION: Pon una jaula esferica en mitad de la selva. Encierrate dentro de ella. Haz un inversion con respectoa la jaula; ahora el exterior esta dentro de la jaula, con TODOS los leones, y tu estas fuera de la jaula.

EL METODO DE LA TEORIA DE LA MEDIDA: La selva es un espacio separable, por tanto existe una sucesion de puntos que converge al leon. Seguimos estos puntos silenciosamente para acercarnos al leon tanto comoqueramos, con el equipo adecuado, y lo matamos.

EL METODO TOPOLOGICO : Observamos que el leon tiene por lo menos la conectividad de un toro, por lo tanto lo podemos llevar a un espacio cuatri-dimensional, y lo manipulamos para hacerle un nudo. Cuando lo devolvamos al espacio tridimensional, estara indefenso.

EL METODO TERMODINAMICO : Construimos una membrana semipermeable, permeable a todo excepto a los leones, y la paseamos por la selva.

EL METODO DE SCHRODINGER : En todo momento existe una probabilidad de que el leon este dentro de la jaula. Cierrala y sientate a esperar.

EL METODO DE LA GEOMETRIA PROYECTIVA : Sin perdida de generalidad, podemos ver el desierto como una superficie plana ; proyecta esta superficiesobre una recta, y luego proyecta esta recta sobre un punto dentro de la jaula; el leon habra sido aplicado al interior de la jaula.

EL METODO DE BOLZANO-WEIERSTRASS : Divide la selva en dos partes, y vallalas. El leon tiene que estar en una de las dos partes; vuelve a dividirla en dos, construyendo una valla por la mitad, y procede iterativamente construyendo vallas que dividan en dos la zona en la que estael leon. Finalmente, tendras al leon encerrado por una valla tan pequeña como quieras.

EL METODO DE PEANO : Construye una curva de Peano que recorra todala selva. Esta curva puede ser recorrida en un tiempo arbitrariamente pequenño, asi que lo unico que tienes que hacer es coger una lanza y recorrer la curva en un tiempo menor que el que tarda el leon en moverse una distancia igual a su tamaño.


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Un par de chistes ñoños... pronto subiré más. Me parecieron chistosos
jajajaja "membrana semipermeable, permeable a todo excepto leones" jajajaj
Posteen

lunes, 10 de marzo de 2008

El pequeño visitante

"EL PEQUEÑO VISITANTE"
Capítulo 2
- ¡Oh Dios mío! - gritó Antonia, mientras corría hacia Andrés.
Andrés estaba acostado sobre la cama, boca arriba, con la mirada perdida y el celular en su mano izquierda, la que caía pesadamente hacia un costado de la cama. La ventana de la habitación estaba abierta, y la cortina se movía de un lado a otro, aún cuando no había viento.
- ¿Andrés? - decía Antonia mientras abofeteaba un tanto fuerte su rostro.
- ¿Andrésito?... contesta, por favor - insitió Antonia.
Andrés giró la cabeza hacia ella, mientras sus ojos continuaban fijados en el techo, con una extraña nube azul en su pupila. Luego, dirigió la mirada hacia Antonia, lentamente.
- Me asustas, Andrés - dijo susurrando a su oído, mientras se encontraba en cuclillas al borde de la cama.
- Ya vienen... ya vienen - Decía Andrés con un tono de voz que nunca había tenido, y con una mirada fuera de lo común, y luego fijó la mirada nuevamente al techo.
Antonia, asustada, se dirigió a la ventana. Lentamente se acercaba, como esperando que de pronto algo fuera de lo común ocurriera, y cada unos tres o cuatro segundos se volteaba para verificar a Andrés. A unos pocos metros de la ventana, sintió una presencia en la habitación, y que no era precisamente Andrés. Rápidamente cerró la ventana y las cortinas, para voltearse rápidamente. En la entrada de la habitación había un hombrecillo. Un pequeño ser con forma casi humana, que la observaba desde la puerta. La poca luz de la habitación y el fuerte contraste con la total obscuridad del pasillo hacían que se divisara sólo la silueta de esta criatura de poco tamaño, que permanecía inmóvil. De pronto dió un paso adelante, e hizo un gesto con lo que parecía ser un brazo con un gran set de dedos en su extremo. En ese preciso momento, Andrés se levantó de su cama y caminó hacia la puerta.
- ¡Andrés!... ¡No te vayas!... ¡No sigas caminando!... - Gritaba Antonia desesperada desde el otro extremo de la habitación.
- ¡Por favor!... ¡Andrés!... - Gritaba mientras tomaba una almohada y se la lanzaba sobre su espalda.
Antonia, desesperada por la extraña situación, quiso correr hacia Andrés para detenerlo, pero simplemente no pudo mover sus pies. De algún modo se habían adherido fuertemente a la moqueta y le impedían caminar.
La pequeña criatura estaba al extremo opuesto de la habitación, como observando todo, mientras Andrés caminaba decididamente hacia el pequeño hombrecillo. Cuando Andrés llegó a la puerta, la criatura alzó su brazo y apuntó a Antonia, y ella, sin poder evitarlo, cayó en un profundo sueño al cabo de unos segundos.
Antonia segúia de pie, completamente pegada al suelo, y durmiendo profundamente como hipnotizada. Estuvo así un largo rato.
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Fin capítulo 2
Posteen
Pa la natita y la frutiyita que me pidieron la segunda parte :D
Saludos Pancho

jueves, 6 de marzo de 2008

Aniversario

He llegado sólo un poco atrasado a mi aniversario. Este blog desde su nacimiento, cuya fecha no recuerdo realmente en forma exacta, ha sido escenario de muchas entradas. Han habido entradas, sobre todo las primeras, que mostraban un Pancho muy enojado. Aparte de enojado he estado enamorado (sí, el Pancho que conocen... yo) pero esa historia la verdad nunca la he contado públicamente con mucho detalle porque honestamente la encuentro bastante vergonzosa. He estado incomprensible, como en la saga de "Fluir de mi conciencia" o el "Fluir de mi conciencia v 2.0" y también este blog ha visto una buena cantidad de comentarios hostiles (los que por ningún motivo eliminaré) y comentarios extraños.

Pero después de este tiempo me he dado cuenta que este ha sido un buen medio de expresión. He podido sacarme de dentro cosas que me ahogaban... y finalmente sólo he publicado mis cuentos.

Llegado el momento, debo agradecerle a todos mis lectores que han sido visitadores y comentaristas continuos de este blog. Algunos recién llegados... otros que jamás han posteado pero que de uno u otro modo he recibido críticas tanto constructivas como destructivas.

Gracias a:
  • La Macka... fiel visitadora y lectora Un aplauso para ella
  • La Josy... una tremenda amiga... Un aplauso para ella también... Le mando un besote y un abrazo bien apretados
  • El Bruno... que aunque no postea casi nunca (excepto una vez)
  • El Apu... que me dio un par de ideas, quizá sin saberlo
  • El sergio... que tampoco postea, pero siempre recibo algun comentario... Saludos compadre.
  • El chino... que hace tiempo no se pasea por acá, pero solía ser el primero en postear.
  • La Yenni... que tambien visita harto... desde hace solo un poco, y que ha inspirado un par de historias... como esta.
  • Otros que quizá este dejando en el tintero...

Ya se cumplieron mas de 100 entradas... Gracias a todos.

Pancho

Posteen :D

jueves, 28 de febrero de 2008

La carta

Un día como cualquier otro Camila se levantó temprano. Se puso sus pequeñas pantuflas color violeta y se abrigó con la bata que su marido le había regalado para su cumpleaños, y, en un impulso inexplicable se dirigió al patio de entrada.
Allí su querido perro Balto, un enorme labrador con un tierno pañuelo rojo al cuello, la recibía juguetón, como siempre, a sus pies.
El sol de esa mañana de domingo le entregaba un agradable calor desde la espalda hasta los pies, y cómodamente Camila se tomó unos segundos para acariciar el suave pelaje de Balto, mientras él la miraba con dos ojos brillosos y agradecidos.
Nada hacía presagiar lo que ocurriría esa mañana. Continuando con el impulso que la había llevado hasta el patio, Camila se dirigió hacia la caja del correo, algo nerviosa sin saber realmente por qué... tomó el manojo de cartas que había en el interior y entró a la casa. Tras ella, Balto y su usual enérgico saltar se detuvieron.
Avisos... deudas... cartas de familiares... correo equivocado... etc. Muchos sobres que podrían considerarse como sin importancia relevante esa mañana. Aparte del resto, en un elaborado sobre celeste, que por sí solo sobresalía, se hizo ver como si tuviese vida propia. Camila lo tomó y lo revisó, sin saber exactamende de dónde provenía. En el anverso se leía: "Para: Camila" y una carita feliz dibujada a mano. La dirección coincidía. En el reverso decía "Remitente: Miguel F.T."
"No creo que sea Miguel" pensó Camila... "hace años que no lo ve ni escuchaba de él" pensó mientras abría, temblorosa, el sobre.
Dentro, un papel escrito a mano. Camila comenzó a encontrar familiar esa letra, y llena de curiosidad, leyó:

"Queridísima Camila:
No sabes qué cosas he hecho para conseguir tu dirección. ME ha costado una enormidad, pero lo logré. Sé que han pasado muchos años, y honestamente no me extraña que ya estés casada y tengas una preciosa hija de un año y medio, pero necesito decirte algo que tenía entre dientes, y dadas las circunstancias de nuestra despedida, no te pude decir...

"Dios mío, es Miguel" pensó camila, al tiempo que dejó caer la carta al piso, y se tomó el pecho, emocionada. Un escalofrío la recorrió toda. Una parte de ella deseaba retomar la lectura de esa carta, la parte de ella que tenía veinte años y estaba en la universidad, lejos de su casa. Su otra parte quería eliminar la carta... la que estaba casada y con una hija, formando una linda familia.

"(...) te he extrañado tanto. Mucho. Ni te imaginas cuanto. día y noche, durante al menos un año entero, soñaba con volver a verte y poder decírtelo frente a frente, pero a veces puedo ser un cobarde y nunca tuve el valor suficiente de decírtelo cuando pude.
Te quiero demasiado... quiero que seas feliz con o sin mi.
Han pasado muchos años, nunca quise que fuera así.
Nunca he podido olvidarte
Nunca he dejado de amarte"

Camila dobló el papel por la mitad y lo guardó. Durante largo rato recordó aquellos tiempos y se emocionó al saber que Miguel la recordaba. No sólo eso, sino que aún la amaba. Una lágrima solitaria recorrió el rostro de Camila y cayó sobre su camisón.
- Buenos días, amor - dijo su esposo que acababa de levantarse-
- Buenos días - respondió, al tiempo que guardaba la carta, para leerla si en algún momento deseaba volver atrás, al menos imaginariamente.

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Se me ocurrió anoche... escuchando un tema de congreso. "Mariposa de Nubes"... no soy mucho de congreso, pero era lo que había en el mp3.
Un saludo a todos
Posteen
Chuck

martes, 26 de febrero de 2008

Un metro de Tiempo

Un metro de tiempo

Un reggaeton suena en el mp3. En el bolsillo, una carta de esas que no quieres empezar a leer. Tratas de llegar al metro Estación Central, simplemente para besarlo y no dejarlo ir esta vez. Sabes que es tarde, que no hay tiempo, que en cinco minutos más parte su bus. Por fin llegas. Estación repleta. La gente, diabólicamente, no se corre para que puedas bajar. Súbitamente, suena el timbre que avisa el cierre de puertas. Sigue lleno. Y tú sigues ahí, tratando de bajar. Pero no puedes. Las puertas se cierran. De pronto, mágicamente sonríes aliviada. Andrés llamando.
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Aquí un cuentito que la Topa me pidió que publicara en el blog.
Está bastante bonito el cuento, topa... sin embargo me cuesta algo de trabajo imaginarlo, asi que imaginariamente cambié el "besarlo" por un "besarla" y el "Andrés llamando." por "Andrea llamando." por que si no era muy gaaay jajajaj
Okas
Posteen
No se olviden ke esto fue escrito por la Maka... un saludo pa ella :D

jueves, 14 de febrero de 2008

La isla

Una raya más sobre la roca en la cueva. Con esta ya sumaban unas 2017, de todos colores, como hechas con lo que se tuviese a mano. Ya eran poco más de cinco años y medio varado en esa Isla tropical, después de haber tomado el paseo equivocado con el guía equivocado el día del cuarto aniversario con su mujer, que habían celebrado en el caribe.

Ya había olvidado el rostro de su hija, Constanza, y la voz de su mujer. No sabía si acaso su esposa lo buscaba enérgicamente o lo había dado por muerto, y eso, sino la búsqueda diaria de alimento, era lo que más le quitaba el sueño. Ya no vestía su usual camisa palo rosa ni sus pantalones perfectamente planchados. Ahora su atuendo no era más que un improvisado calzoncillo hecho a base de retazos de su antigua vestimenta, y unas amarras.
No podía recordar, tampco, el sabor de su plato favorito, ni tampoco lo que era estar con una mujer a solas. Sólo contaba los días y esperaba que algún milagro ocurriera.

De pronto, por un fuerte dolor en su cabeza, sorpresivamente despertó, completamente agitado, sudando profusamente por el pecho y la frente, y una taquicardia que lo hizo sostenerse el pecho.

- ¿Qué pasa, mi amor? - preguntó su mujer, al despertarse por tal agitación.
- Tuviste una pesadilla - agregó ella

Él la miró... acarició su rostro tiernamente...

- No... sí... - dijo dubitativo
- Vuelve a dormir - dijo su mujer, mientras bostezaba y apagaba el televisor.
- Sí - contestó él.
- Ana... - dijo Jaime.
- Dime - agregó su mujer.
- Te amo - dijo él, con un tono evidentemente convencido.
- Yo también - dijo Ana.


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FIN
Una historia un poquito cursi para los enamorados este 14 de Febrero. jajajajaja. Son las 2:40 am y no sé porqué siempre se me ocurren las cosas tan tarde.
Será... Bueno, dejen sus posts

martes, 12 de febrero de 2008

El engaño, parte 2.

EL ENGAÑO
C A P Í T U L O II
Miguel, por otro lado, se había quedado atrás, al haber visto un montón de arbustos llenos de unas apetitosas frutas rojas, las que al probarlas se percató que sólo eran espinas dentro de un manojo de cactus medio secos, donde habitaban un par de adaptados insectos que luchaban entre sí sin razón aparente.
- ¡Miguel! - se oyó a lo lejos detrás de una pequeña duna.
- ¡Miguel! - se oyó, pero esta vez más fuerte, como si proviniera de más cerca.
Miguel, dentro de su desorientación, comenzó a agitar uno de sus brazos para buscar de donde provenía el sonido aquél que pronunciaba su nombre, mientras al mismo sostenía su otra mano en la funda de su revólver, desabrochado listo para usarlo. Algo sudado se encontraba, gracias al sofocante calor, a las gruesas ropas que lo protegían de los intensos rayos solares, y gracias, también, a la cuota de miedo y angustia que sentía al saber que alguien, o más probablemente algo, lo segúia de cerca.
Luego, de detras de un monte de arena, apareció. Una horrible bestia mitad hombre mitad dinosaurio, de tres cabezas que emergían de un cuello emplumado. Dos gruesos brazos con unas filosas garras en los extremos, y bajo el torso, un par de pies, extrañamente vistiendo las mismas ropas que él. Rápidamente Miguel desenfundó su revolver, con sus temblorosas manos apuntó a la bestia y ésta, al verlo, se paralizó.
Durante unos segundos no se dijeron absolutamente nada. Miguel continuaba apuntando hacia la bestia, temblando cada vez más fuerte. La bestia rugía como queriendo decirle algo.
De pronto, la bestia quiso dar un paso, al parecer por un viento que cruzó el lugar haciéndola perder el equilibrio, y Miguel, asustado, oprimió el gatillo de inmediato, liberando un proyectil que impactó en la pierna de la bestia.
- ¿Por qué?... - gritó la bestia mientras caía a la arena sosteniendo su pierna.
Miguel, al acercarse, logró ver que no se trataba de la bestia que se había imaginado, sino que era Catalina, ensangrentada en su blusa y en su pierna... jadeando de calor y deshidratación. Miguel sólo se echó a llorar.
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Fin parte dos...
Pancho
Dejen posts

miércoles, 6 de febrero de 2008

El engaño

Querida bitácora:

Febrero 6, 1998.
Hace más de cuatro días que la expedición se quedó varada aquí. De las quince personas que viajábamos, ya han muerto varios. Sólo quedamos yo, Miguel y Catalina. Hemos caminado por horas en este desierto y Miguel ya ha comenzado a delirar. Miguel solo habla de las cataratas y del cumpleaños de su pequeño hijo que es mañana... que pena me da saber que vamos a morir acá, deshidratados y comidos por buitres. Catalina es otra cosa... insiste en que lo vamos a lograr y está empeñada en caminar sin consumir una gota de agua de su cantimplora...
Ya no soporto... creo que voy a...

- Francisco - interrumpió Catalina
- ¿Sí? - preguntó
- Creo que ya falta poco - dijo entre suspiros mientras apuntaba a un pequeño cerro, en cuya cima se divisaba un brillo móvil, como el que dan las aguas en su rítmico vaivén al sol. - ¿Me puedes prestar tu brújula? -
- ¿Qué pasó con la tuya? - preguntó desconfiado Francisco, mientras hurgaba en su bolsillo
- Creo que la dejé en el campamento la noche anterior - dijo - por favor, la necesito - insistió Catalina.

Francisco se acercó para entregársela, sin quitar la vista de su pecho sudado, que se englobaba y desinflaba al ritmo de su provocativa respiración. Extendió su brazo derecho con la brújula en la palma, sin quitar la atención de esos pechos.
- Toma -
- ¿Qué estás mirando tanto? - preguntó
- Perdón... - dijo Francisco mientras miraba hacia otro lado
- Está bien - contestó con un impresionante cambio de tono de voz, que sonaba muy provocativo. Seguido de esto desabotonó uno de los botones, acto que expuso aún más su pecho. - Acércate - dijo Catalina.

Lentamente Francisco dejó de lado su desconfianza y se acercó. Sin importarle el fuerte sol de mediodía, dejó caer su bitácora y su pequeño lápiz grafito a la arena... tomó uno de sus pechos con su mano izquierda, que estaba visiblemente sucia, y mientras dirijía su otra mano, Catalina abrió sus brazos....

Desde ese momento todo ocurrió muy rápido... Catalina sacó su machete rápidamente del cinturón de su espalda y lo lanzó directamente al cuello de Francisco. Él, dentro de sí, solo se percató de un pequeño golpe en su cuello y luego un calor que recorría su traje... luego se vio a si mismo tirado en la arena, boca arriba... desde donde divisaba a Catalina bebiendo lo que parecía ser su cantimplora. Luego todo fue negro.

Catalina bebió toda el agua, desesperada por la inminente deshidratación, lo que la mantuvo sólo por un par de kilómetros, donde cansada y agotada por la caminata, el calor y el remordimiento, se sentó a dormir un rato, sin saber que esa podría ser sería su última siesta.


lunes, 4 de febrero de 2008

insomnio 3

5:16 am
¿por qué no puedo dormir?

Insomnio 2

Me acabo de despertar... ahora son las 4:27 am... del mismo 5 de febrero del 2008... (jaja obvio) y no sé... me desperté de un susto.

Igualito que en las películas cuando el protagonista salta de la cama y su pecho musculoso completamente sudado se infla y desinfla a un ritmo acelerado por el miedo y la adrenalina de una pesadilla, excepto que el mio ya no tiene esos grandes pectorales; y en lugar de ellos hay nada.

Insomnio

Son exactamente las 3:50 am... del día 5 de febrero del 2008 y estoy luchando arduamente por dormirme... me acabo de salir de mi cama, me he puesto algo encima para no congelarme (oigan, hace frío) y me he puesto a escribir...

No me puedo sacar tantas cosas de la cabeza... no se ke diablos me está pasando. Hace un par de días que estoy teniendo un sueño muy repetitivo y no son precisamente los números ganadores del loto... tampoco son pesadillas

Alguien me dijo por ahí que podía ser que estoy asustado por algo... bueno la verdad quizá sí... como también quizá no...
quizá vuelva mas rato a escribir algo más...

adiós
POST ME :)

jueves, 17 de enero de 2008

Micka, el ingeniero. Cap. II

C A P Í T U L O 2
"La Máquina"
- No has tocado tu comida - dijo el comandante.
- ¿Dónde estoy? – preguntó Micka.
- Eso no importa – dijo tajante el comandante.
- Estás aquí y harás lo que se te ordene – agregó.
- La cosa es bien simple – dijo – Necesito que construyas algo para mi – agregó mientras se paseaba desafiante en círculos por allí.
Micka, sin siquiera meditarlo antes, lanzó una pregunta que hacía buen rato que lo tenía preocupado.
- ¿Dónde está mi amigo?... Nicolás. -
- Tu amigo no es tu problema por ahora – dijo con un fuerte tono te voz que retumbó en toda la habitación.
- Tienes dos amaneceres para descifrar y construir esto – dijo el comandante mientras lanzaba un manuscrito a las piernas de Micka.
-De lo contrario, Nicolás morirá. -
El comandante se dio la vuelta, caminó un par de pasos hacia la puerta y gritó.
- ¡Guardias! -
La puerta se abrió haciendo un sonido muy desagradable que acentuó aún más el fuerte dolor de cabeza que el garrotazo le había provocado. Al cerrarse, Micka se tomó la parte posterior de la cabeza y se sentó sobre su frazada a mirar el documento bajo la tenue luz que ingresaba por la rendija enrejada. Realmente era un manuscrito incomprensible. Líneas de una poco prolija tinta negra, goteada sobre casi toda la superficie, interferían con el extraño dibujo.
Al cabo de un par de minutos, la puerta de su calabozo volvió a abrirse violentamente, asustándolo. Esta vez con dos hombres al frente suyo, quienes caminaron directamente hacia él, con una despectiva actitud. Tomándolo de sus brazos al mismo tiempo, lo arrastraron hacia fuera. Micka intentaba zafarse pero cada vez que lo hacía recibía un golpe más duro que el anterior en una pierna o en las costillas y pensó que no valdría la pena pasar por esto con algún hueso roto.
- El comandante quiere verte – dijo uno de los hombres.
- ¡Camina! – gritó el otro mientras lo arrastraba fuertemente.
Llegado al patio, lo recibió un gran grupo de hombres, perfectamente alineados, listos para recibir órdenes del comandante, quien estaba a la cabeza del pelotón.
El comandante era un hombre muy rudo, muy fuerte y extremadamente frío. Como el hombre a la cabeza del temido ejército Hono había traído grandes victorias militares y por ello se había ganado un gran respeto entre sus hombres. Muchos temían que fueran decapitados si no cumplían alguna orden directa del comandante, y así, entonces, contaba con un apoyo ciego de sus hombres.
Al sentir pasos detrás, se dio vuelta para recibir al prisionero.
- Creo que ya nos conocemos, Micka – dijo.
- ¿Qué es lo que quiere de mi? – preguntó Micka.
- Necesito de tus servicios de ingeniería -
- ¿Tengo otra opción? – preguntó Micka.
- Mis hombres están sufriendo. Estamos en guerra contra el más temible de los pueblos y verdaderamente nos llevan la delantera. La noche anterior destruyeron dos de nuestros acampamentos más acorazados con una lluvia de fuego. Perdimos más de treinta hombres, diez de los cuales eran mis mejores asesinos.
- ¿Qué es lo que usted quiere entonces? -
- ¿Para eso era el manuscrito que me entregó? -
- Estás en una posición afortunada, Micka. Como prisionero dispongo de tu vida a mi antojo y podría entregarte a mis hombres para que hagan lo que quieran, sin embargo te mantengo informado porque tus servicios son lo más preciado en este minuto. Podrías significarme ganar esta guerra, la más importante de mi carrera, por cierto.
- ¿Qué quiere que construya? – preguntó Micka.
- El manuscrito que te entregué. Fue confeccionado por el anterior ingeniero de guerra, y como hombre desordenado y desobediente que era, sólo él mismo entendía sus bosquejos. Se trata de una maquinaria que, según él, sería mi mejor arma de ahora en adelante. Allí es donde entras tú. Debes descifrarlo y construir aquello que está escondido bajo toda esa tinta.
- ¿Y su ingeniero?... ¿Dónde está ahora? – preguntó preocupado Micka. - ¿Qué le hace pensar que voy a construir un monstruo que traerá muerte a mucha gente?
- El ingeniero ha muerto. Fue asesinado por un mercenario. Respecto a tu otra pregunta... bueno, no tienes otra opción.
Inmediatamente después de esta conversación, Micka fue puesto en su celda, con un pequeño montículo de papeles, una pluma y varios tinteros llenos. Cada un par de horas era visitado por algún guardia, quien le presionaba una y otra vez. Para que terminara pronto la tarea que la había sido asignada.
Durante varias horas Micka estuvo despierto, sentado en el piso con la pluma en la mano, debatiéndose si era necesario o no hacer lo que se le obligaba a hacer. Preguntándose si acaso su querido amigo Nicolás estaba bien o no. Él sabía que Nicolás, de estar en su posición, haría todo lo posible por salvarle la vida y que amenazarlo con su muerte era razón suficiente para que Nicolás diera vuelta la tierra buscando que hacer para salvarlo.
Cerca de la media noche, después de unos minutos de haber dormitado, Micka se levantó bruscamente del piso donde dormía, y comenzó a dibujar rápidamente sobre uno de los amarillentos papiros que le habían entregado un rato atrás.
- ¡Guardia! – gritó Micka desde el piso, después de unos minutos de absoluta quietud.
- Dígale al comandante que está listo. Dígale que quiero ver a Nicolás. -
El guardia guardó silencio. Miró a Micka e hizo un gesto con las cejas. Dio la vuelta y cerró la puerta de golpe. Desde fuera provenía el sonido de taconazos de los botines del guardia corriendo hacia lo lejos, oyéndose cada vez más lejanos. Un rato más tarde se abrió la puerta de su calabozo y entró el comandante.
- Dice usted que está listo ¿Está seguro? - preguntó el comandante.
- Sí, está listo. Ya verá usted que funcionará. -
El comandante echó una mirada por largo rato a los dibujos de Micka, mientras se tomaba el mentón tratando de comprenderlos.
- Aquí va un contrapeso – dijo Micka apuntando al manuscrito que el comandante sostenía con ambas manos.
- Por acá hay un par de refuerzos de acero - agregó.
- No me interesa por ahora. Sólo constrúyalo.
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Fin de la segunda parte... la tercera y sucesivas se están construyendo todavía
Posteen
Pancho

martes, 15 de enero de 2008

La ley de Murphy

Treinta y ocho minutos habían transcurrido a la espera del Transantiago, en el paradero, bajo el penetrante sol y el bullicioso ajetreo de la Alameda.
- Yo te muestro como hacerlo – dijo el padre, mientras el resto de los pasajeros atentamente los observaba.
- pero si no viene, papá – agregó incrédulo Diego, mientras alzaba la mirada.
Lentamente sacó de su banano una caja blanca, y extrajo un pequeño cilindro blanco al que prendió fuego. Inmediatamente, y como por arte de magia, se divisó una micro en el horizonte. Flamante.
- ¿qué es eso, papá? –
- La ley de Murphy, hijo.

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Un corto que hice a petición de un compañero de la universidad para el concurso "Santiago en 100 palabras"
Aparentemente no tuvo ningún premio... El mio tampoco.
(a menos que no me haya enterado, lo que veo difícil)

Micka, el ingeniero. Cap. I

C A P Í T U L O 1
"El secuestro"

Desde muy pequeño, Micka había demostrado sus impresionantes cualidades e inteligencia en el campo de la lógica y de la técnica. Hijo de un conocido artesano de la ciudad, y de una agricultora recibió su preparación junto a otros adelantados niños de la época en el taller del maestro Zyen en la lejana ciudad de Bonne, a un par de días a caballo de su ciudad natal; gracias al esfuerzo que sus padres decidieron hacer.

Durante los años de enseñanza los padres de Micka debieron pagar duramente por este servicio. Usualmente los hijos de los más adinerados podía disfrutar de tal completa preparación, pues semanalmente debía enviarse dinero, dinero que en la pobre morada del artesano y la agricultora no abundaba. En lugar de ello, habían acordado un pago semanal de trigo y papas, a fin de alimentar al resto de los niños que allí vivían, y la prestación de servicios de jardinería de la madre de Micka al taller.

Micka había resultado ser un tipo bastante sociable y no tenía realmente dificultad para hacerse de amigos, y ya contaba con un nutrido grupo de amistades, de los cuales Nicolás era el mejor y más fiel. Juntos habían asistido al taller del maestro Zyen y habían compartido un sinnúmero de actividades y anécdotas que hasta el día de hoy compartían y que habían ayudado a forjar tan unido lazo de amistad.

Ambos habían migrado juntos a la ciudad de Bonne, una sólida y segura construcción edificada hace más de un siglo y asegurada por un muro de roca sólida que lo cuidaba de agresiones enemigas, aun cuando los vecinos de Bonne no eran demasiado hostiles. Hacia el norte de la ciudad había un pueblo de comerciantes, con los que solían intercambiar todo tipo de mercancías y especias que traían de lugares aún más lejanos. Hacia el este, se encuentran los Honos, un pueblo guerrero y luchador, que normalmente se encuentra en guerra por tierras con otro pueblo, y que era reconocido por lo sanguinario en sus ataques. Aun cuando no tenían un cuerpo militar muy superior, se caracterizan por ser muy aguerridos y por su habilidad en la lucha cuerpo a cuerpo con armas de corto alcance.

En la parte oeste del muro hay un gran agujero, de unos dos metros de diámetro, en la que hay instalado un extraño sistema que el maestro Zyen había ideado para extraer agua del río. Una serie de mangueras fabricadas con juncos de madera, extraían el agua gracias a unas bombas fabricadas con caparazones de tortugas de gran tamaño, haciendo confluir el agua hacia tres canales cerrados de piedra caliza, los que finalmente llevan el agua a cinco depósitos en el centro de la ciudad. De allí, a quince puntos estratégicos de la ciudad es conducida el agua en piletas donde los habitantes pueden obtener agua según sus necesidades.

Además, el maestro había fabricado un sistema que, ubicado estratégicamente en las cuatro torres de vigilancia y cerca de los depósitos, era capaz de retener gran parte del agua de la lluvia, no tan abundante en la zona, y encausarla hacia los canales de piedra caliza, los depósitos y las piletas, para así mantener un buen riego de los cultivos de los habitantes y cubrir las necesidades.

Para un pueblo de unos novecientos habitantes, en su mayoría agricultores, éste era un sistema bastante útil y eficiente para mantener los recursos, y con ello el taller del maestro Zyen se había ganado una reputación envidiable en la ciudad. Micka y Nicolás, por lo tanto, eran muy bien recibidos donde quiera que fueran, y hasta el momento tenían una vida bastante agradable.

Una noche, Micka y Nicolás volvían de casa del Rey de Bonne, donde habían asistido a la fiesta de cumpleaños numero diez y nueve de la joven hija del rey, muy tarde por la noche. No solía ser un horario peligroso para transitar, menos para dos integrantes del taller de Zyon, y caminaron sin preocupación. Al llegar a la casa de Micka, Nicolás se percata que la puerta del jardín de Micka está abierta.

- Micka, mira. La puerta del jardín – dijo Nicolás.
- ¿Qué será? ¿Olvidaste cerrar? – preguntó.
- Imposible – respondió Micka – A mí no se me olvidaría cerrar.

Sigilosamente entraron al antejardín, cuidando de no hacer ruido, y de pronto un extraño movimiento desde el interior de la oscura casa, una sombra moviéndose rápidamente de izquierda a derecha.

- ¡Cuidado! – Dijo Micka - ¡Agáchate, que no te vean! – exclamó.
- ¿Quién podrá ser? – pensó Micka.
- Voy a entrar – dijo Nicolás – Cualquier cosa – añadió – te aviso

Nicolás abrió lentamente la puerta de entrada con su pie derecho mientras Micka esperaba fuera. La silueta de Nicolás se perdió detrás de la puerta en la oscuridad cuando de pronto unos sonidos violentos interrumpieron la silenciosa noche. Vidrios quebrándose y la voz de Nicolás lanzando un fuerte grito.

- ¡Vete, Micka!
- ¡Corre! – gritó Nicolás desde el interior de la casa.

Micka jamás dejaría a su amigo ahí tendido en problemas, por lo que rápidamente pateó la puerta de entrada e ingresó a su casa.

- ¿Quién está ahí? – preguntó fuertemente Micka, guardando una posición de defensa.
- ¡Respóndeme! – gritó, intentando mirar hacia todos lados a la vez.

Una sombra moviéndose en su espalda lo hizo girar rápidamente. Al girar, nada.

- ¡Respóndeme! – gritó
- ¿Quién eres?
- ¡Muestra tu cara!

Un duro golpe sintió entonces Micka en su cuello, en la parte izquierda, que lo hizo no poder evitar caer al piso y golpearse la cabeza aún más fuerte. Al quedar tendido, sólo pudo divisar una silueta sobre sí, observándolo con una especie de garrote en la mano. Negra, de espalda muy ancha y cabeza redondeada. Luego, y al verse derrotado y casi inconsciente, se dejó caer en la inconsciencia.

Al despertar, un fuerte dolor de cabeza lo aquejaba. Se halló tendido en el piso de lo que supuso era un calabozo, junto a un posillo de greda con agua y un trozo de pan, presumiblemente por el olor y el color, podrido.

- ¡Sáquenme de aquí! – gritó Micka golpeando la puerta.
- ¿Dónde estoy?
- Parece que despertó el prisionero – se escuchó desde fuera.
- Sí, llama al comandante. Dile que despertó el preso – dijo la voz de fuera.

Al rato se oyeron pasos cada vez más fuertes. Micka se puso muy nervioso y comenzó a mirar su puerta metálica y la luz que se colaba por debajo. Caminaba de un lado a otro, nervioso por lo que pudiera venir. De pronto fuertes sonidos que provenían de la puerta abriéndose. Al abrirse, ingresó un hombre muy grande y de fuerte apariencia. Se paró frente a él y le habló.

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Fin capítulo 1

Pronto viene la segunda parte.

Una creación... es un poco antigua pero creo que no está mal. Dejen post... Saludos

Pancho

lunes, 14 de enero de 2008

Recovering

Hace tiempo que no encuentro las palabras. Las he extraviado en algún lugar de mi mente, confinadas a recónditos pasadizos llenos de telarañas, de baúles perdidos y de deseos reprimidos que muchas veces por las noches salen a la superficie a atormentarme mientras intento tener un sueño conciliador que, al igual que las frases y metáforas que tanto placer me dieron, no ha venido a mi en suficiente tiempo como para comenzar a desesperarme. No sé a qué se debió esto. No sé que suceso de mi vida pudo haber gatillado que, voluntariamente o no, mi mente haya perdido el hilo y la constancia que un tiempo atrás me tenía lleno de ideas y frases que me llenaron de orgullo.

Creo que ha tenido que ver con la pérdida. La pérdida de algo... más bien alguien... no estoy orgulloso de ello, más bien avergonzado. Creo que ella lo sabía desde hace tiempo, desde incluso antes que yo mismo lo supiera, y sin embargo se mantuvo incólume a mi lado... y sigue allí... regalándome cariño sin pedirme nada a cambio.

Y es que es algo que no pude controlar.. aún cuando intenté varias veces detener este proceso mediante desesperadas maneras, pero a veces las llamas de una vela simplemente se apagan sin razón aparente y dejan de dar luz y calor... desaparecen.

Algo me dice que poco a poco comenzaré a recuperarlas. Lentamente han vuelto a mi las ideas que se habían escapado entre mis manos, y quizá dentro de un futuro, cercano o lejano, pueda volver a deleitarme con simples pero gratificantes creaciones.

Pronto llegará, lo sé.

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Algo para desahogarme.
Pancho

sábado, 12 de enero de 2008

Melón de Zumo


La luz de la cocina encendida... sobre la mesa de centro. Frente a la mesa, de un lado, él. Sosteniendo a duras penas una cara de culpa y de arrepentimiento. Del otro lado, una mujer, claramente decidida a obtener información acerca del delito que se acababa de cometer.


El penetrante olor a caucho quemado, y la densa nube de humo blanco que rodeaba la licuadora acusaban que el delito era reciente.


- ¿Qué fue lo que paso? - preguntó iracunda la madre.

- ¡Fue mi hermana!... queríamos hacer jugo de melón! - contestó asustado el imputado.

- ¿Jugo de melón?... ¡pero cómo!... cómo rompen una licuadora tratando de triturar melón?.. ¡¡es una fruta!!!... - gritó

- No sé, mamá. Ella... ella me obligó... me dijo que si no ponía el melón dentro, todo junto, y ponía la velicidad al máximo, me iba a triturar a mi... me dijo que... - agregó entre sollozos - ...que había esperado demasiado tiempo para dejar que pasara un minuto más... que yo era... era... - rompió en llantos...

- ¿Que tú eras qué?... - interrumpió la madre

- Que yo era su... su... su sirviente! -


Luego de esto, la madre se dirijió a su hija, llena de ira. A preguntarle por qué había osado utilizar la licuadora, para triturar un pedazo de fruta... que sería la última vez que se lo permitía... y que comenzara a juntar dinero para comprar la licuadora que había fallecido en el fallido intento de preparar zumo de melón.
Quizá de ahora en adelante intentará comer melon en trozos... o comprar jugos zuco
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Un pequeño cuentito... acerca de una historia que se me ocurrió despues de que me contaran un pedacito...

jueves, 10 de enero de 2008

Morfina

Una semana entera ha transcurrido desde mi última dosis... La logré conseguir después de entrar a hurtadillas a la pieza de mi hermano, la noche que había salido con su novia a comer por su aniversario. Claudio tomó la mala desición de dejar su reloj en el velador, a pedido de su novia María.

Lo tomé. Completamente avergonzado lo digo. Tomé su reloj. Por si fuera poco lo llevé al tipo de la esquina donde tantas veces me llevaron sedado y encapuchado. Lo cambié por una sola dosis... Nunca debí permitirle que me diera probar esa sustancia.

La sala de enfermería se esta quedando vacía... Cuando se termina no sé que voy a hacer. Ya deben estar preguntándose por que se acaban tan rápido los frascos de morfina.

¡El dolor!... ¡el dolor!

¡necesito morfina!


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Un poco de nada... escribir por escribir

lunes, 7 de enero de 2008

No todos los gatitos pueden volar

Jaimico era un pequeño gatito de no más de un mes de edad. A su madre le decía día tras día y minuto tras minuto que quería volar.
- ¡Mamá! ¡mamá!... déjame ir al acantilado y lanzarme a volar... yo sé que puedo! - decía Jaimico con lágrimas en sus bellos ojos.
- Jamás... los gatitos no pueden volar. Para volar tendrías que tener alas como la señora Cigüeña que vive sobre ese árbol - decía apuntándola.
- Por eso que dios no te dio alas, sino patas. - agregó mientras lamía su cola escrupulosamente. - Ve a preguntarle a tu padre.

Mientras caminaba por allí, en dirección a ubicar a su papá, vio a cuatro de sus hermanos que la miraban y se reían.

- ¡No se rían de mi!... yo sé que puedo volar! - dijo al tiempo que salió corriendo.

Su padre, un felino muy aterrizado, insistió de una manera muy dulce que no podría volar, y le prohibió terminantemente que intentara tal hazaña.

Jaimico, esa misma noche, y haciendo caso omiso a la prohibición de su padre y a los razonables argumentos de su madre, se dirijió al acantilado, observó hacia abajo y vio la gran altura y la ciertamente dolorosa y posiblemente mortal caída que le esperaba si es que sus padres tenían razón. Sin embargo Jaimico tenía la certeza que podría volar... dando un par de pasos atrás corrió. Corrió muy fuerte en dirección al acantilado y saltó.
Su corazón latía a mil, y sus patas se movían incesantemente, cuando de pronto se dio cuenta que volaba.
- ¡Eeeeeeeeee!... estoy volando - gritó a los cielos.

Rápidamente sobrevoló su casa, e impresionó a sus familiares y amigos...

-Tenía razón Jaimico - exclamaban todos.

A la mañana siguiente todos los gatitos se dirijieron al acantilado a volar y conocer la intensa sensación que significaba despegar las patas del suelo, y compartir el espacio con gaviotas, águilas y halcones, sin olvidar por supuesto a la señora cigüeña.
Uno a uno tomaron vuelo y corrieron más fuerte que lo que podían imaginar... y uno a uno fueron cayendo al suelo, muertos o seriamente magullados... y es por eso que no todos los gatitos pueden volar.
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Esta ha sido mi vuelta oficial al bloggeo.
Visiten mi fotolog... allí subiré mas fotos... claro si es que alguien lee mi blog despues de un año entero de sequía jajajaj
www.fotolog.com/fomelogo
Saludos