Y pa que te llamaría?... Estoy chato de ti y tus estupideces! - contestó con un grito, al tiempo que le colgaba el teléfono con tal furia que se oyó un sonido tipo "clinnnn" que duró unos 30 segundos y fue lo único que rompió el frío silencio que quedó despues de colgarle.
Ya no era primera vez que esto ocurría, y lo exasperaba de una manera imposible de contener. Carlos era un hombre muy apacible, tranquilo y respetuoso, y por ello no la insultó.
Carlos sentía cierto grado de pena al saber que tanto amor que sentía por ella había desaparecido. Carlos se explicaba esto sólo de una manera, y era que ella había matado lo que quedaba en su corazón, que ella le había hecho ver con una serie de señales que ya no significaba nada para ella. Pues bien, Carlos sólo decidió aceptarlo y, en respuesta, dejarla de querer también, pues solo seria herirse.
Durante esa mañana escribió. Se sentó a su escritorio a escribir en el primer papel que viera... una servilleta... un boleto de micro. Escribió su nombre en todos lados, y lo pronunció en voz alta. Nada sentía. Una profunda pena lo abordó, al darse cuenta que ya no sentia nada por ella... pues la quiso. La quiso más que a su propia vida y ahora ya era sólo un nombre más en una servilleta. Le escribió:
Niña: Lo siento, de verdad. Estoy acá solo en mi casa y realmente no se que hacer. Acabas de decirme que no te llame y no lo haré... es lo que tu quieres. ¿Sabes una cosa?... ya nada tiene sentido... estoy solo, nada tiene sentido. Las copas de vino, el vecino, el agua condensada en la ventana solía recordarme tu pelo, tu aroma, tu color, tu sabor. Pero ya nada es así. Siento culparte de ello, pero la verdad sí lo creo. No vale la pena vivir así. Adiós.
sólo quería asustarla... el no era así.
Esa misma tarde, y aún enojado por lo sucedido, decidió tomar su abrigo y salir a caminar, a pensar y quizá recapacitar, aunque eso lo veía muy lejano. La verdad, pensó, "no me importa tanto que se haya enojado... si me importara algo, estaría apenado, y sólo quiero alejarme"... caminó.
Un helado... unas galletas... una bebida... caminó y caminó hasta muy tarde. Miraba las estrellas ya entrada la fría noche. menos mal que saque mi abrigo" - pensó.
Mientras caminaba, observó a la distancia un tipo que caminaba hacia él. Un tipo joven, de unos 20 años... no le dio importancia.
Quizá yo esté equivocado... Quizá ella realmente me quiere... quizá...
Ya, mierda... pasame tu celular - interrumpió amenazante el tipo.
No tengo celular... toma, aquí esta mi billetera - respondió asustado Carlos.
El tipo revisó la billetera, y sacó un billete. Se metió la mano al bolsillo y se dirijió al Carlos:
Mira, weon. Vo te quedai acá y no haci ningun ruido. Niuna palabra... ¿oíste?
Está bien - respondió carlos.
Te dije, ninguna palabra, mierda! - gritó amenazante al tiempo que apuntó su arma a su cabeza y disparó.
Un sonido ensordecedor inundó sus sentidos... No entendía nada. De pronto sintió una sensación de tranquilidad... frío... calor... tiempo... olía rosas y romero... olía tierra... Vio, sin explicarse como, a lo que alguna vez fue su amor... la vio antes, ahora y después... llorando sola y acabada. Ya no la quería... se había desapegado de ella y de sus ataques de pánico, de sus arranques de ira y de amor. Sólo estaba en paz. Era su hora. La fantasía habría de terminar.
_____________________
Chuck.