Una vez más Felipe se encontraba solo en el FoodGarden, comiendo su abundante almuerzo observando de lado a lado a las demás personas que ocupaban el lugar.
- ¿Está ocupado este asiento? - preguntó una linda señorita de blusa blanca.
Algo nervioso se puso Felipe por la pregunta, y sólo atinó a contestar con un"no" y un par de segundos despues hizo un nervioso y violento gesto con su mano derecha apuntando al asiento, lanzando de paso un trozo de zanahoria desde su plato hacia el extremo opuesto de la mesa.
- Úsalo si quieres - dijo con voz temblorosa.
Por supuesto que su intuición le decía que ella tomaría la silla y se iría hacia otro lado a comer con sus amigas, pero por el contrario, se sentó frentea él y le dirigió la palabra.
- Te he visto en cálculo 2 - dijo.
- Tu eres el niño que le va super bien - agregó, al tiempo que extendía sumano en un sutil gesto y ubicó su mano en una posición que inevitablemente le invitaba a tomarla.
- Me llamo Pía - dijo suavemente.
Felipe, inmensamente extrañado extendió también su mano, esta vez con mucho más cuidado de no esparcir su almuerzo sobre la mesa y le contestó.
- Yo, Felipe - contestó, algo confiado en ella.
- Es que... ¿sabes que?... como que no me va muy bien y me gustaría que alguien me ayudara un poquitito - dijo.
Un incómo silencio se instaló entre los dos, e incluso parecía que todo el casino se hubiera quedado callado sólo para escuchar que es lo que Felipe contestaría... Para Felipe todo parecía suceder casi en cámara lenta, ydespués de formular una respuesta que pareciera sensata contestó:
- ¿Quieres que yo te ayude?... - contestó esperando que no estuviera fuera delugar.
- Sí... - dijo Pía, sonrojándose.
Felipe, al ver el rostro ruborizado de su bella compañera de almuerzo, intentó continuar una conversación fluida y amena.
- ¿Qué estudias? - preguntó.
- Biología. ¿Y tú? - respondió Pía.
- Yo ingenieria. Plan común - contestó.
- En verdad tengo harto tiempo libre, porque tengo pocos ramos... Te podría ayudar mañana en la tarde. ¿te parece? - preguntó
- Sí... demás. No tengo clases en la tarde - dijo Pía.
- ¿Nos juntamos en la entrada de la biblioteca para estudiar? - preguntó.
- No, anda a mi casa - dijo, y le quitó una servilleta de la bandeja, donde escribió una dirección.
- Nos vemos entonces... te espero - dijo emocionada y se levantó de su asiento. Despidiéndose, le guiñó uno de esos bellos ojos que tenía en su perfecta cara, se dio vuelta y partió.
- Calma, Pipe - pensó Felipe.- Sólo vamos a estudiar - pensó.
FIN PARTE UNO
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Gracias a mi amigo Pirata por la idea de escribir en partes... ya venfrá la parte dos.
¿Qué será de la extraña cita de Felipe y Pia? averíguelo en el proximo episodio