Llegada la semana santa, aunque no todavía, m dediqué a pensar. Tal como lo sugiere nuestra querida iglesia católica (¬.¬) y he llegado a una conclusión que considero interesante.
Todos en este mundo buscamos un fin último, esto es, algo por lo que estaríamos dispuestos incluso a morir con tal de conseguirlo. Cada uno de nosotros acuña su propio fin último... Para aristóteles éste consistía en la felicidad, y como en la virtud se encontraba la felicidad, el fin último sería por lo tanto, actuar virtuosamente.
Otros inventan cosas como salvarse por un actuar acorde al evangelio, que sería para mi gusto, una versión no pagana (sacra) del mismo fin creado por ese grande pensador.
Para mi, en cambio, el fin último que me he propuesto es el de trascender (¿y cómo no?... si soy sólo humano) trascender de cualquier modo posible...
Me bastaría con que alguien en el año 2.349.265 recuerde mi nombre, Francisco Tapia, como el tipo qu encontró la cura del cancer, como el primer tipo que pudo viajar en el tiempo, como el primero en desarrollar una verdadera mayonesa light, o como el pobre idiota que murió atropellado por un carrito de golf... No me importa como sea, pero que sea.
Ahora bien, a causa de esta semana santa, se me ha ocurrido algo nuevo... ¿Por qué no ser recordado como el tipo que murió un viernes santo?... me refiero: ¿Quién más, aparte de Jesus, puede ostentar que murió un viernes santo?... el día en que la tierra lloró, en que los cielos se enfurecieron y toda la humanidad se salvó... ¿No sería un motivo excelente?