Sentado frente al mar, por el tiempo suficiente, viendo las olas romper en las rocas, puedes sentir una conexión profunda con el cosmos, y sentir de manera indescriptible que comprendes la vida y el universo. En esos momentos de blancura y descubrimiento, sólo pienso en ti. En tu pelo, en tu sonrisa. Pienso que la vida es más bella desde que formas parte de mis pensamientos.
Entiendo, además, por qué entraste en mi vida. Lo entiendo perfectamente, y veo que no ha sido un juego de azar ni dados lanzados por el destino, sino que ha debido ser así.