lunes, 10 de marzo de 2008

El pequeño visitante

"EL PEQUEÑO VISITANTE"
Capítulo 2
- ¡Oh Dios mío! - gritó Antonia, mientras corría hacia Andrés.
Andrés estaba acostado sobre la cama, boca arriba, con la mirada perdida y el celular en su mano izquierda, la que caía pesadamente hacia un costado de la cama. La ventana de la habitación estaba abierta, y la cortina se movía de un lado a otro, aún cuando no había viento.
- ¿Andrés? - decía Antonia mientras abofeteaba un tanto fuerte su rostro.
- ¿Andrésito?... contesta, por favor - insitió Antonia.
Andrés giró la cabeza hacia ella, mientras sus ojos continuaban fijados en el techo, con una extraña nube azul en su pupila. Luego, dirigió la mirada hacia Antonia, lentamente.
- Me asustas, Andrés - dijo susurrando a su oído, mientras se encontraba en cuclillas al borde de la cama.
- Ya vienen... ya vienen - Decía Andrés con un tono de voz que nunca había tenido, y con una mirada fuera de lo común, y luego fijó la mirada nuevamente al techo.
Antonia, asustada, se dirigió a la ventana. Lentamente se acercaba, como esperando que de pronto algo fuera de lo común ocurriera, y cada unos tres o cuatro segundos se volteaba para verificar a Andrés. A unos pocos metros de la ventana, sintió una presencia en la habitación, y que no era precisamente Andrés. Rápidamente cerró la ventana y las cortinas, para voltearse rápidamente. En la entrada de la habitación había un hombrecillo. Un pequeño ser con forma casi humana, que la observaba desde la puerta. La poca luz de la habitación y el fuerte contraste con la total obscuridad del pasillo hacían que se divisara sólo la silueta de esta criatura de poco tamaño, que permanecía inmóvil. De pronto dió un paso adelante, e hizo un gesto con lo que parecía ser un brazo con un gran set de dedos en su extremo. En ese preciso momento, Andrés se levantó de su cama y caminó hacia la puerta.
- ¡Andrés!... ¡No te vayas!... ¡No sigas caminando!... - Gritaba Antonia desesperada desde el otro extremo de la habitación.
- ¡Por favor!... ¡Andrés!... - Gritaba mientras tomaba una almohada y se la lanzaba sobre su espalda.
Antonia, desesperada por la extraña situación, quiso correr hacia Andrés para detenerlo, pero simplemente no pudo mover sus pies. De algún modo se habían adherido fuertemente a la moqueta y le impedían caminar.
La pequeña criatura estaba al extremo opuesto de la habitación, como observando todo, mientras Andrés caminaba decididamente hacia el pequeño hombrecillo. Cuando Andrés llegó a la puerta, la criatura alzó su brazo y apuntó a Antonia, y ella, sin poder evitarlo, cayó en un profundo sueño al cabo de unos segundos.
Antonia segúia de pie, completamente pegada al suelo, y durmiendo profundamente como hipnotizada. Estuvo así un largo rato.
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Fin capítulo 2
Posteen
Pa la natita y la frutiyita que me pidieron la segunda parte :D
Saludos Pancho

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