Vagones transportando a cientos de
personas a sus destinos con una rapidez asombrosa. Gran parte de los ciudadanos
hablando por celular. Microbuses. Iluminación pública y edificios tan altos
como una montaña. El grandioso Mapocho a sus anchas.
- ¡Don Pedro! – dijo un soldado que
lo despertó abruptamente.
- Don Pedro, tenemos noticias que
vienen de la Araucanía
– agregó el soldado.
- Sí, ésta será una gran ciudad – pensó don Pedro, sin prestarle mucha atención al alterado soldado.
- Sí, ésta será una gran ciudad – pensó don Pedro, sin prestarle mucha atención al alterado soldado.