martes, 15 de enero de 2008

La ley de Murphy

Treinta y ocho minutos habían transcurrido a la espera del Transantiago, en el paradero, bajo el penetrante sol y el bullicioso ajetreo de la Alameda.
- Yo te muestro como hacerlo – dijo el padre, mientras el resto de los pasajeros atentamente los observaba.
- pero si no viene, papá – agregó incrédulo Diego, mientras alzaba la mirada.
Lentamente sacó de su banano una caja blanca, y extrajo un pequeño cilindro blanco al que prendió fuego. Inmediatamente, y como por arte de magia, se divisó una micro en el horizonte. Flamante.
- ¿qué es eso, papá? –
- La ley de Murphy, hijo.

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Un corto que hice a petición de un compañero de la universidad para el concurso "Santiago en 100 palabras"
Aparentemente no tuvo ningún premio... El mio tampoco.
(a menos que no me haya enterado, lo que veo difícil)

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