martes, 15 de enero de 2008

Micka, el ingeniero. Cap. I

C A P Í T U L O 1
"El secuestro"

Desde muy pequeño, Micka había demostrado sus impresionantes cualidades e inteligencia en el campo de la lógica y de la técnica. Hijo de un conocido artesano de la ciudad, y de una agricultora recibió su preparación junto a otros adelantados niños de la época en el taller del maestro Zyen en la lejana ciudad de Bonne, a un par de días a caballo de su ciudad natal; gracias al esfuerzo que sus padres decidieron hacer.

Durante los años de enseñanza los padres de Micka debieron pagar duramente por este servicio. Usualmente los hijos de los más adinerados podía disfrutar de tal completa preparación, pues semanalmente debía enviarse dinero, dinero que en la pobre morada del artesano y la agricultora no abundaba. En lugar de ello, habían acordado un pago semanal de trigo y papas, a fin de alimentar al resto de los niños que allí vivían, y la prestación de servicios de jardinería de la madre de Micka al taller.

Micka había resultado ser un tipo bastante sociable y no tenía realmente dificultad para hacerse de amigos, y ya contaba con un nutrido grupo de amistades, de los cuales Nicolás era el mejor y más fiel. Juntos habían asistido al taller del maestro Zyen y habían compartido un sinnúmero de actividades y anécdotas que hasta el día de hoy compartían y que habían ayudado a forjar tan unido lazo de amistad.

Ambos habían migrado juntos a la ciudad de Bonne, una sólida y segura construcción edificada hace más de un siglo y asegurada por un muro de roca sólida que lo cuidaba de agresiones enemigas, aun cuando los vecinos de Bonne no eran demasiado hostiles. Hacia el norte de la ciudad había un pueblo de comerciantes, con los que solían intercambiar todo tipo de mercancías y especias que traían de lugares aún más lejanos. Hacia el este, se encuentran los Honos, un pueblo guerrero y luchador, que normalmente se encuentra en guerra por tierras con otro pueblo, y que era reconocido por lo sanguinario en sus ataques. Aun cuando no tenían un cuerpo militar muy superior, se caracterizan por ser muy aguerridos y por su habilidad en la lucha cuerpo a cuerpo con armas de corto alcance.

En la parte oeste del muro hay un gran agujero, de unos dos metros de diámetro, en la que hay instalado un extraño sistema que el maestro Zyen había ideado para extraer agua del río. Una serie de mangueras fabricadas con juncos de madera, extraían el agua gracias a unas bombas fabricadas con caparazones de tortugas de gran tamaño, haciendo confluir el agua hacia tres canales cerrados de piedra caliza, los que finalmente llevan el agua a cinco depósitos en el centro de la ciudad. De allí, a quince puntos estratégicos de la ciudad es conducida el agua en piletas donde los habitantes pueden obtener agua según sus necesidades.

Además, el maestro había fabricado un sistema que, ubicado estratégicamente en las cuatro torres de vigilancia y cerca de los depósitos, era capaz de retener gran parte del agua de la lluvia, no tan abundante en la zona, y encausarla hacia los canales de piedra caliza, los depósitos y las piletas, para así mantener un buen riego de los cultivos de los habitantes y cubrir las necesidades.

Para un pueblo de unos novecientos habitantes, en su mayoría agricultores, éste era un sistema bastante útil y eficiente para mantener los recursos, y con ello el taller del maestro Zyen se había ganado una reputación envidiable en la ciudad. Micka y Nicolás, por lo tanto, eran muy bien recibidos donde quiera que fueran, y hasta el momento tenían una vida bastante agradable.

Una noche, Micka y Nicolás volvían de casa del Rey de Bonne, donde habían asistido a la fiesta de cumpleaños numero diez y nueve de la joven hija del rey, muy tarde por la noche. No solía ser un horario peligroso para transitar, menos para dos integrantes del taller de Zyon, y caminaron sin preocupación. Al llegar a la casa de Micka, Nicolás se percata que la puerta del jardín de Micka está abierta.

- Micka, mira. La puerta del jardín – dijo Nicolás.
- ¿Qué será? ¿Olvidaste cerrar? – preguntó.
- Imposible – respondió Micka – A mí no se me olvidaría cerrar.

Sigilosamente entraron al antejardín, cuidando de no hacer ruido, y de pronto un extraño movimiento desde el interior de la oscura casa, una sombra moviéndose rápidamente de izquierda a derecha.

- ¡Cuidado! – Dijo Micka - ¡Agáchate, que no te vean! – exclamó.
- ¿Quién podrá ser? – pensó Micka.
- Voy a entrar – dijo Nicolás – Cualquier cosa – añadió – te aviso

Nicolás abrió lentamente la puerta de entrada con su pie derecho mientras Micka esperaba fuera. La silueta de Nicolás se perdió detrás de la puerta en la oscuridad cuando de pronto unos sonidos violentos interrumpieron la silenciosa noche. Vidrios quebrándose y la voz de Nicolás lanzando un fuerte grito.

- ¡Vete, Micka!
- ¡Corre! – gritó Nicolás desde el interior de la casa.

Micka jamás dejaría a su amigo ahí tendido en problemas, por lo que rápidamente pateó la puerta de entrada e ingresó a su casa.

- ¿Quién está ahí? – preguntó fuertemente Micka, guardando una posición de defensa.
- ¡Respóndeme! – gritó, intentando mirar hacia todos lados a la vez.

Una sombra moviéndose en su espalda lo hizo girar rápidamente. Al girar, nada.

- ¡Respóndeme! – gritó
- ¿Quién eres?
- ¡Muestra tu cara!

Un duro golpe sintió entonces Micka en su cuello, en la parte izquierda, que lo hizo no poder evitar caer al piso y golpearse la cabeza aún más fuerte. Al quedar tendido, sólo pudo divisar una silueta sobre sí, observándolo con una especie de garrote en la mano. Negra, de espalda muy ancha y cabeza redondeada. Luego, y al verse derrotado y casi inconsciente, se dejó caer en la inconsciencia.

Al despertar, un fuerte dolor de cabeza lo aquejaba. Se halló tendido en el piso de lo que supuso era un calabozo, junto a un posillo de greda con agua y un trozo de pan, presumiblemente por el olor y el color, podrido.

- ¡Sáquenme de aquí! – gritó Micka golpeando la puerta.
- ¿Dónde estoy?
- Parece que despertó el prisionero – se escuchó desde fuera.
- Sí, llama al comandante. Dile que despertó el preso – dijo la voz de fuera.

Al rato se oyeron pasos cada vez más fuertes. Micka se puso muy nervioso y comenzó a mirar su puerta metálica y la luz que se colaba por debajo. Caminaba de un lado a otro, nervioso por lo que pudiera venir. De pronto fuertes sonidos que provenían de la puerta abriéndose. Al abrirse, ingresó un hombre muy grande y de fuerte apariencia. Se paró frente a él y le habló.

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Fin capítulo 1

Pronto viene la segunda parte.

Una creación... es un poco antigua pero creo que no está mal. Dejen post... Saludos

Pancho

2 comentarios:

Brulo dijo...

Mi profe de circuitos se llamaba Micah :P

Casi lo mismo, no?

F.T. Besnier dijo...

Jajajaj buenas bruno hace tiempo que no dejabas un saludillo por aca.

Ehm... no sé. Sí Micka se parece a Micah, pero no me habia enterado de antemano, asique se puede decir que no fue inspirado en el.

Grax por el saludo.
Oye ¿Y tu fotolog? ¿cambiaste?
Saludos Chuck