viernes, 12 de septiembre de 2014

Alameda de las delicias

Vagones transportando a cientos de personas a sus destinos con una rapidez asombrosa. Gran parte de los ciudadanos hablando por celular. Microbuses. Iluminación pública y edificios tan altos como una montaña. El grandioso Mapocho a sus anchas.
- ¡Don Pedro! – dijo un soldado que lo despertó abruptamente.
- Don Pedro, tenemos noticias que vienen de la Araucanía – agregó el soldado.
- Sí, ésta será una gran ciudad – pensó don Pedro, sin prestarle mucha atención al alterado soldado.

No hay comentarios.: