martes, 26 de agosto de 2014

25 de Agosto

Aquello es como querer subirse a un avión sin querer disfrutar el viaje. Tienes básicamente dos opciones: O te subes a un viaje rápido, por la ventana verás sólo imágenes borrosas del mundo. Objetos fusionados al exterior y hacia su propio interior. Tu segunda opción es subirte a un viaje a velocidad crucero, con ventanas amplias y trasparentes. Allí podrás ver imágenes nítidas, con miles de cálidos filtros y a veces, sólo a veces, podrás quebrar la realidad misma con una bofetada de lucidez cósmica, y doblarte sobre tu propio ego, viendo de ojo a ojo a tu propia esencia. Lo que te define como ser humano y como un yo discreto, en un mundo subconsciente continuo.

No hay comentarios.: