miércoles, 20 de septiembre de 2006

La muerte de la imaginación

¡¡Yo te lo dije!!... ¿te lo dije o no te lo dije? - gritó Paula la otra noche cuando me disponía a dormir. Intentaría tener sueños calentitos y acojedores esa noche, e intentaría levantarme temprano en la mañana...

Por favor no te enojes, Paula... tu sabes que yo siempre te he hecho caso... tu sabes que yo te quiero mucho... - repliqué lleno de miedo.

¡Yo te lo dije!... yo sabía e incluso contra todos mis instintos te lo advertí. Te lo advertí de la manera más sutil que podía... pero no. Tu tenías que ir detrás de ella babeando como un perro... tenían que gustarte tanto esos ojitos. ¿Hasta cuando tengo que repetírtelo?... lo primero que se le mira a una mujer es el culo... pero no, tu vas y les miras los ojitos, la sonrisita, la risa que hace, la forma de caminar... entiende, sé un perro!... Yo no sé quién te hizo así. - gritó con tal furia.

No sé por qué, pero ya no le tenía miedo. Ya no infundía temor en mi esa voz. Tampoco esas caras que ponía tan diabólicas ni tampoco los muebles moviéndose. Sabía dentro de mi ser que ella era sólo un invento de mi cerebro. Algúna neurona autista había decidido hacer sinapsis imaginaria creando ese demonio. Ese demonio del que una vez me enamoré, paradójicamente, por su forma de hablarme y su forma de mirarme... finalmente Paula era sólo una hiperversion femeneizada de mi, de mis temores y de mis angustias... Paula era sólo nada.

¿Qué?... es eso una amenaza? - dijo.
Quizá... no lo sé. Da igual... haré contigo lo que se me plazca, y miraré a ella como se me de la gana. Me gustan sus ojitos lindos y no me siento cómo mirándole el culo como perro baboso. Sabía que te ponía celosa... lo sabía. Debí saberlo porque YO LO ESTARÍA... - Grité.

Paula se quedó en silencio... solía hacer eso cuando queria que pensara en lo que había hecho o lo que había dicho... ella era así, y cayó aún más de cajón... eso es algo que YO HABRÍA HECHO... así que decidido estaba. Sólo tenía que buscar la forma.

No te dejaré en paz... tienes que escucharme!!!! - gritaba.
Yo sólo ubiqué mi cabeza en la almohada y decidí ignorarla. La intenté ignorar por varias horas, y hasta cerca las 4:34 de la mañana seguía allí, en mi oido. Ya no me daba caricias en mi rostro con sus suaves suspiros, sino que me soplaba furia y frío. Me destapó varias veces. Finalmente, aunque no sé si fue por aburrimiento u orgullo, se fue. Antes de irse, sólo dijo una frase:
Sin mi, eres sólo un hombre más. Conmigo, eres... y se fue lentamente.

Realmente la extrañaré...
Paula ¿Dónde estás?
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CHUCK

2 comentarios:

Un Mono dijo...

De acuerdo contigo, Chuck.
También soy de los que miran partes exóticas de las mujeres. Con "exóticas" me refiero a que no son ni culo ni tetas.
Bien, sí las miro, claro, pero como deporte. Me gustan los rostros, en particular.
Y el culo es difícil mirarlo de frente, y las tetas muy obvias, además....

F.T. Besnier dijo...

Bueno... el culo... sí. También. sólo que primero suelo observar las partes "exoticas"... si... buen calificativo, "exotico".

Bueno, ella igual tiene buen culo. no lo negaré.


CHUCK