Un día como cualquier otro Camila se levantó temprano. Se puso sus pequeñas pantuflas color violeta y se abrigó con la bata que su marido le había regalado para su cumpleaños, y, en un impulso inexplicable se dirigió al patio de entrada.
Allí su querido perro Balto, un enorme labrador con un tierno pañuelo rojo al cuello, la recibía juguetón, como siempre, a sus pies.
El sol de esa mañana de domingo le entregaba un agradable calor desde la espalda hasta los pies, y cómodamente Camila se tomó unos segundos para acariciar el suave pelaje de Balto, mientras él la miraba con dos ojos brillosos y agradecidos.
Nada hacía presagiar lo que ocurriría esa mañana. Continuando con el impulso que la había llevado hasta el patio, Camila se dirigió hacia la caja del correo, algo nerviosa sin saber realmente por qué... tomó el manojo de cartas que había en el interior y entró a la casa. Tras ella, Balto y su usual enérgico saltar se detuvieron.
Avisos... deudas... cartas de familiares... correo equivocado... etc. Muchos sobres que podrían considerarse como sin importancia relevante esa mañana. Aparte del resto, en un elaborado sobre celeste, que por sí solo sobresalía, se hizo ver como si tuviese vida propia. Camila lo tomó y lo revisó, sin saber exactamende de dónde provenía. En el anverso se leía: "Para: Camila" y una carita feliz dibujada a mano. La dirección coincidía. En el reverso decía "Remitente: Miguel F.T."
"No creo que sea Miguel" pensó Camila... "hace años que no lo ve ni escuchaba de él" pensó mientras abría, temblorosa, el sobre.
Dentro, un papel escrito a mano. Camila comenzó a encontrar familiar esa letra, y llena de curiosidad, leyó:
"Queridísima Camila:
No sabes qué cosas he hecho para conseguir tu dirección. ME ha costado una enormidad, pero lo logré. Sé que han pasado muchos años, y honestamente no me extraña que ya estés casada y tengas una preciosa hija de un año y medio, pero necesito decirte algo que tenía entre dientes, y dadas las circunstancias de nuestra despedida, no te pude decir...
"Dios mío, es Miguel" pensó camila, al tiempo que dejó caer la carta al piso, y se tomó el pecho, emocionada. Un escalofrío la recorrió toda. Una parte de ella deseaba retomar la lectura de esa carta, la parte de ella que tenía veinte años y estaba en la universidad, lejos de su casa. Su otra parte quería eliminar la carta... la que estaba casada y con una hija, formando una linda familia.
"(...) te he extrañado tanto. Mucho. Ni te imaginas cuanto. día y noche, durante al menos un año entero, soñaba con volver a verte y poder decírtelo frente a frente, pero a veces puedo ser un cobarde y nunca tuve el valor suficiente de decírtelo cuando pude.
Te quiero demasiado... quiero que seas feliz con o sin mi.
Han pasado muchos años, nunca quise que fuera así.
Nunca he podido olvidarte
Nunca he dejado de amarte"
Camila dobló el papel por la mitad y lo guardó. Durante largo rato recordó aquellos tiempos y se emocionó al saber que Miguel la recordaba. No sólo eso, sino que aún la amaba. Una lágrima solitaria recorrió el rostro de Camila y cayó sobre su camisón.
- Buenos días, amor - dijo su esposo que acababa de levantarse-
- Buenos días - respondió, al tiempo que guardaba la carta, para leerla si en algún momento deseaba volver atrás, al menos imaginariamente.
_____________________________________________
Se me ocurrió anoche... escuchando un tema de congreso. "Mariposa de Nubes"... no soy mucho de congreso, pero era lo que había en el mp3.
Un saludo a todos
Posteen
Chuck
jueves, 28 de febrero de 2008
La carta
Eterno soñador y escritor en formación. Cantante de ducha y creador literario por convicción. Químico farmacéutico de formación académica.
martes, 26 de febrero de 2008
Un metro de Tiempo
Un metro de tiempo
Un reggaeton suena en el mp3. En el bolsillo, una carta de esas que no quieres empezar a leer. Tratas de llegar al metro Estación Central, simplemente para besarlo y no dejarlo ir esta vez. Sabes que es tarde, que no hay tiempo, que en cinco minutos más parte su bus. Por fin llegas. Estación repleta. La gente, diabólicamente, no se corre para que puedas bajar. Súbitamente, suena el timbre que avisa el cierre de puertas. Sigue lleno. Y tú sigues ahí, tratando de bajar. Pero no puedes. Las puertas se cierran. De pronto, mágicamente sonríes aliviada. Andrés llamando.
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Aquí un cuentito que la Topa me pidió que publicara en el blog.
Está bastante bonito el cuento, topa... sin embargo me cuesta algo de trabajo imaginarlo, asi que imaginariamente cambié el "besarlo" por un "besarla" y el "Andrés llamando." por "Andrea llamando." por que si no era muy gaaay jajajaj
Okas
Posteen
No se olviden ke esto fue escrito por la Maka... un saludo pa ella :D
Eterno soñador y escritor en formación. Cantante de ducha y creador literario por convicción. Químico farmacéutico de formación académica.
jueves, 14 de febrero de 2008
La isla
Una raya más sobre la roca en la cueva. Con esta ya sumaban unas 2017, de todos colores, como hechas con lo que se tuviese a mano. Ya eran poco más de cinco años y medio varado en esa Isla tropical, después de haber tomado el paseo equivocado con el guía equivocado el día del cuarto aniversario con su mujer, que habían celebrado en el caribe.
Ya había olvidado el rostro de su hija, Constanza, y la voz de su mujer. No sabía si acaso su esposa lo buscaba enérgicamente o lo había dado por muerto, y eso, sino la búsqueda diaria de alimento, era lo que más le quitaba el sueño. Ya no vestía su usual camisa palo rosa ni sus pantalones perfectamente planchados. Ahora su atuendo no era más que un improvisado calzoncillo hecho a base de retazos de su antigua vestimenta, y unas amarras.
No podía recordar, tampco, el sabor de su plato favorito, ni tampoco lo que era estar con una mujer a solas. Sólo contaba los días y esperaba que algún milagro ocurriera.
De pronto, por un fuerte dolor en su cabeza, sorpresivamente despertó, completamente agitado, sudando profusamente por el pecho y la frente, y una taquicardia que lo hizo sostenerse el pecho.
- ¿Qué pasa, mi amor? - preguntó su mujer, al despertarse por tal agitación.
- Tuviste una pesadilla - agregó ella
Él la miró... acarició su rostro tiernamente...
- No... sí... - dijo dubitativo
- Vuelve a dormir - dijo su mujer, mientras bostezaba y apagaba el televisor.
- Sí - contestó él.
- Ana... - dijo Jaime.
- Dime - agregó su mujer.
- Te amo - dijo él, con un tono evidentemente convencido.
- Yo también - dijo Ana.
__________________________________
FIN
Una historia un poquito cursi para los enamorados este 14 de Febrero. jajajajaja. Son las 2:40 am y no sé porqué siempre se me ocurren las cosas tan tarde.
Será... Bueno, dejen sus posts
Ya había olvidado el rostro de su hija, Constanza, y la voz de su mujer. No sabía si acaso su esposa lo buscaba enérgicamente o lo había dado por muerto, y eso, sino la búsqueda diaria de alimento, era lo que más le quitaba el sueño. Ya no vestía su usual camisa palo rosa ni sus pantalones perfectamente planchados. Ahora su atuendo no era más que un improvisado calzoncillo hecho a base de retazos de su antigua vestimenta, y unas amarras.
No podía recordar, tampco, el sabor de su plato favorito, ni tampoco lo que era estar con una mujer a solas. Sólo contaba los días y esperaba que algún milagro ocurriera.
De pronto, por un fuerte dolor en su cabeza, sorpresivamente despertó, completamente agitado, sudando profusamente por el pecho y la frente, y una taquicardia que lo hizo sostenerse el pecho.
- ¿Qué pasa, mi amor? - preguntó su mujer, al despertarse por tal agitación.
- Tuviste una pesadilla - agregó ella
Él la miró... acarició su rostro tiernamente...
- No... sí... - dijo dubitativo
- Vuelve a dormir - dijo su mujer, mientras bostezaba y apagaba el televisor.
- Sí - contestó él.
- Ana... - dijo Jaime.
- Dime - agregó su mujer.
- Te amo - dijo él, con un tono evidentemente convencido.
- Yo también - dijo Ana.
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FIN
Una historia un poquito cursi para los enamorados este 14 de Febrero. jajajajaja. Son las 2:40 am y no sé porqué siempre se me ocurren las cosas tan tarde.
Será... Bueno, dejen sus posts
Eterno soñador y escritor en formación. Cantante de ducha y creador literario por convicción. Químico farmacéutico de formación académica.
martes, 12 de febrero de 2008
El engaño, parte 2.
EL ENGAÑO
C A P Í T U L O II
Miguel, por otro lado, se había quedado atrás, al haber visto un montón de arbustos llenos de unas apetitosas frutas rojas, las que al probarlas se percató que sólo eran espinas dentro de un manojo de cactus medio secos, donde habitaban un par de adaptados insectos que luchaban entre sí sin razón aparente.
- ¡Miguel! - se oyó a lo lejos detrás de una pequeña duna.
- ¡Miguel! - se oyó, pero esta vez más fuerte, como si proviniera de más cerca.
Miguel, dentro de su desorientación, comenzó a agitar uno de sus brazos para buscar de donde provenía el sonido aquél que pronunciaba su nombre, mientras al mismo sostenía su otra mano en la funda de su revólver, desabrochado listo para usarlo. Algo sudado se encontraba, gracias al sofocante calor, a las gruesas ropas que lo protegían de los intensos rayos solares, y gracias, también, a la cuota de miedo y angustia que sentía al saber que alguien, o más probablemente algo, lo segúia de cerca.
Luego, de detras de un monte de arena, apareció. Una horrible bestia mitad hombre mitad dinosaurio, de tres cabezas que emergían de un cuello emplumado. Dos gruesos brazos con unas filosas garras en los extremos, y bajo el torso, un par de pies, extrañamente vistiendo las mismas ropas que él. Rápidamente Miguel desenfundó su revolver, con sus temblorosas manos apuntó a la bestia y ésta, al verlo, se paralizó.
Durante unos segundos no se dijeron absolutamente nada. Miguel continuaba apuntando hacia la bestia, temblando cada vez más fuerte. La bestia rugía como queriendo decirle algo.
De pronto, la bestia quiso dar un paso, al parecer por un viento que cruzó el lugar haciéndola perder el equilibrio, y Miguel, asustado, oprimió el gatillo de inmediato, liberando un proyectil que impactó en la pierna de la bestia.
- ¿Por qué?... - gritó la bestia mientras caía a la arena sosteniendo su pierna.
Miguel, al acercarse, logró ver que no se trataba de la bestia que se había imaginado, sino que era Catalina, ensangrentada en su blusa y en su pierna... jadeando de calor y deshidratación. Miguel sólo se echó a llorar.
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Fin parte dos...
Pancho
Dejen posts
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miércoles, 6 de febrero de 2008
El engaño
Querida bitácora:
Febrero 6, 1998.
Hace más de cuatro días que la expedición se quedó varada aquí. De las quince personas que viajábamos, ya han muerto varios. Sólo quedamos yo, Miguel y Catalina. Hemos caminado por horas en este desierto y Miguel ya ha comenzado a delirar. Miguel solo habla de las cataratas y del cumpleaños de su pequeño hijo que es mañana... que pena me da saber que vamos a morir acá, deshidratados y comidos por buitres. Catalina es otra cosa... insiste en que lo vamos a lograr y está empeñada en caminar sin consumir una gota de agua de su cantimplora...
Ya no soporto... creo que voy a...
- Francisco - interrumpió Catalina
- ¿Sí? - preguntó
- Creo que ya falta poco - dijo entre suspiros mientras apuntaba a un pequeño cerro, en cuya cima se divisaba un brillo móvil, como el que dan las aguas en su rítmico vaivén al sol. - ¿Me puedes prestar tu brújula? -
- ¿Qué pasó con la tuya? - preguntó desconfiado Francisco, mientras hurgaba en su bolsillo
- Creo que la dejé en el campamento la noche anterior - dijo - por favor, la necesito - insistió Catalina.
Francisco se acercó para entregársela, sin quitar la vista de su pecho sudado, que se englobaba y desinflaba al ritmo de su provocativa respiración. Extendió su brazo derecho con la brújula en la palma, sin quitar la atención de esos pechos.
- Toma -
- ¿Qué estás mirando tanto? - preguntó
- Perdón... - dijo Francisco mientras miraba hacia otro lado
- Está bien - contestó con un impresionante cambio de tono de voz, que sonaba muy provocativo. Seguido de esto desabotonó uno de los botones, acto que expuso aún más su pecho. - Acércate - dijo Catalina.
Lentamente Francisco dejó de lado su desconfianza y se acercó. Sin importarle el fuerte sol de mediodía, dejó caer su bitácora y su pequeño lápiz grafito a la arena... tomó uno de sus pechos con su mano izquierda, que estaba visiblemente sucia, y mientras dirijía su otra mano, Catalina abrió sus brazos....
Desde ese momento todo ocurrió muy rápido... Catalina sacó su machete rápidamente del cinturón de su espalda y lo lanzó directamente al cuello de Francisco. Él, dentro de sí, solo se percató de un pequeño golpe en su cuello y luego un calor que recorría su traje... luego se vio a si mismo tirado en la arena, boca arriba... desde donde divisaba a Catalina bebiendo lo que parecía ser su cantimplora. Luego todo fue negro.
Catalina bebió toda el agua, desesperada por la inminente deshidratación, lo que la mantuvo sólo por un par de kilómetros, donde cansada y agotada por la caminata, el calor y el remordimiento, se sentó a dormir un rato, sin saber que esa podría ser sería su última siesta.
Febrero 6, 1998.
Hace más de cuatro días que la expedición se quedó varada aquí. De las quince personas que viajábamos, ya han muerto varios. Sólo quedamos yo, Miguel y Catalina. Hemos caminado por horas en este desierto y Miguel ya ha comenzado a delirar. Miguel solo habla de las cataratas y del cumpleaños de su pequeño hijo que es mañana... que pena me da saber que vamos a morir acá, deshidratados y comidos por buitres. Catalina es otra cosa... insiste en que lo vamos a lograr y está empeñada en caminar sin consumir una gota de agua de su cantimplora...
Ya no soporto... creo que voy a...
- Francisco - interrumpió Catalina
- ¿Sí? - preguntó
- Creo que ya falta poco - dijo entre suspiros mientras apuntaba a un pequeño cerro, en cuya cima se divisaba un brillo móvil, como el que dan las aguas en su rítmico vaivén al sol. - ¿Me puedes prestar tu brújula? -
- ¿Qué pasó con la tuya? - preguntó desconfiado Francisco, mientras hurgaba en su bolsillo
- Creo que la dejé en el campamento la noche anterior - dijo - por favor, la necesito - insistió Catalina.
Francisco se acercó para entregársela, sin quitar la vista de su pecho sudado, que se englobaba y desinflaba al ritmo de su provocativa respiración. Extendió su brazo derecho con la brújula en la palma, sin quitar la atención de esos pechos.
- Toma -
- ¿Qué estás mirando tanto? - preguntó
- Perdón... - dijo Francisco mientras miraba hacia otro lado
- Está bien - contestó con un impresionante cambio de tono de voz, que sonaba muy provocativo. Seguido de esto desabotonó uno de los botones, acto que expuso aún más su pecho. - Acércate - dijo Catalina.
Lentamente Francisco dejó de lado su desconfianza y se acercó. Sin importarle el fuerte sol de mediodía, dejó caer su bitácora y su pequeño lápiz grafito a la arena... tomó uno de sus pechos con su mano izquierda, que estaba visiblemente sucia, y mientras dirijía su otra mano, Catalina abrió sus brazos....
Desde ese momento todo ocurrió muy rápido... Catalina sacó su machete rápidamente del cinturón de su espalda y lo lanzó directamente al cuello de Francisco. Él, dentro de sí, solo se percató de un pequeño golpe en su cuello y luego un calor que recorría su traje... luego se vio a si mismo tirado en la arena, boca arriba... desde donde divisaba a Catalina bebiendo lo que parecía ser su cantimplora. Luego todo fue negro.
Catalina bebió toda el agua, desesperada por la inminente deshidratación, lo que la mantuvo sólo por un par de kilómetros, donde cansada y agotada por la caminata, el calor y el remordimiento, se sentó a dormir un rato, sin saber que esa podría ser sería su última siesta.
Eterno soñador y escritor en formación. Cantante de ducha y creador literario por convicción. Químico farmacéutico de formación académica.
lunes, 4 de febrero de 2008
insomnio 3
5:16 am
¿por qué no puedo dormir?
¿por qué no puedo dormir?
Eterno soñador y escritor en formación. Cantante de ducha y creador literario por convicción. Químico farmacéutico de formación académica.
Insomnio 2
Me acabo de despertar... ahora son las 4:27 am... del mismo 5 de febrero del 2008... (jaja obvio) y no sé... me desperté de un susto.
Igualito que en las películas cuando el protagonista salta de la cama y su pecho musculoso completamente sudado se infla y desinfla a un ritmo acelerado por el miedo y la adrenalina de una pesadilla, excepto que el mio ya no tiene esos grandes pectorales; y en lugar de ellos hay nada.
Igualito que en las películas cuando el protagonista salta de la cama y su pecho musculoso completamente sudado se infla y desinfla a un ritmo acelerado por el miedo y la adrenalina de una pesadilla, excepto que el mio ya no tiene esos grandes pectorales; y en lugar de ellos hay nada.
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Insomnio
Son exactamente las 3:50 am... del día 5 de febrero del 2008 y estoy luchando arduamente por dormirme... me acabo de salir de mi cama, me he puesto algo encima para no congelarme (oigan, hace frío) y me he puesto a escribir...
No me puedo sacar tantas cosas de la cabeza... no se ke diablos me está pasando. Hace un par de días que estoy teniendo un sueño muy repetitivo y no son precisamente los números ganadores del loto... tampoco son pesadillas
Alguien me dijo por ahí que podía ser que estoy asustado por algo... bueno la verdad quizá sí... como también quizá no...
quizá vuelva mas rato a escribir algo más...
adiós
POST ME :)
No me puedo sacar tantas cosas de la cabeza... no se ke diablos me está pasando. Hace un par de días que estoy teniendo un sueño muy repetitivo y no son precisamente los números ganadores del loto... tampoco son pesadillas
Alguien me dijo por ahí que podía ser que estoy asustado por algo... bueno la verdad quizá sí... como también quizá no...
quizá vuelva mas rato a escribir algo más...
adiós
POST ME :)
Eterno soñador y escritor en formación. Cantante de ducha y creador literario por convicción. Químico farmacéutico de formación académica.
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